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"Donde haya hombres
habrá moscas, y habrá
Budas también."


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Miércoles, 17 de octubre de 2007

Otra luna

Ya me ha vuelto a pasar. Un año (¡un año!) sin escribir nada en la web. La última entrada hablaba sobre la luna de Valencia, que ahora me resulta tan lejana.

Desde hace un año vivo en Rennes, en Bretaña. Aquí la luna es la misma que en Valencia pero también distinta. Ciertas noches ilumina las calles mojadas por la lluvia, y entre brumas ve cómo se forma la niebla de la mañana siguiente.






Sólo la luna
y los borrachos vieron
llegar la niebla.



En estos últimos meses he tenido muy poco tiempo para escribir y leer haiku, pero ha sido siempre un placer recibir los mensajes anónimos o de conocidos que han pasado por aquí.

Espero contar con un poco más de tiempo para de de aquí en adelante, y espero seguir recibiendo vuestra visita.

Un abrazo, Óscar David.


Por: Osvid | Haiku | Comentarios (26) | Referencias (0)


Lunes, 18 de septiembre de 2006

Luna de Valencia

En Valencia -como en muchos lugares del Mediterráneo- estamos poco acostumbrados a la lluvia. O quizá como decía la canción de Raimon, es la lluvia que no sabe llover, "al meu país la pluja no sap ploure: o plou poc o plou massa".

Las tormentas de la semana pasada han dejado paso a unos preciosos días de septiembre, de cielos azules y días cálidos, aunque por las noches comience ya a refrescar.






Tras la tormenta
y entre nubes la luna
que ayer fue nueva.



En noches así vale la pena vencer la pereza y salir después de cenar a tomar una copa o una última horchata en buena compañía, o sencillamente a dar un paseo por las calles mientras contemplamos la luna ponerse tras las azoteas de la ciudad.


Por: Osvid | Haiku | Comentarios (23) | Referencias (0)


Viernes, 15 de septiembre de 2006

Lisboa

En pocos sitios se puede sentir el Océano Atlántico tan cercano y a la vez tan inmenso como en Lisboa.

El dilatado estuario del Tajo es casi un pequeño mar, y la visión de los dos puentes que unen las dos orillas, el 25 de Abril y el ciclópeo Vasco da Gama, es espectacular. Sin embargo los puentes se hacen pequeños cuando volvemos la vista hacia el océano e imaginamos los esfuerzos que hicieron falta para navegarlo y conocerlo, pero nunca dominarlo.

La misma ciudad, escalonada con sus fachadas de diferentes colores y estilos, parece mirar también hacia el Atlántico, pensado quién sabe qué.






Desde el tranvía,
de colores las casas
y gris el cielo.



El tranvía es una parte imprescindible del paisaje lisboeta, ya sea por las estrechas calles de La Alfama o por la Baixa Pombalina. Y es también una buena manera de subir sus empinadas colinas, uno de los mejores lugares para apreciar el vínculo de esta ciudad con el océano.


Por: Osvid | Haiku | Comentarios (7) | Referencias (0)


Martes, 12 de septiembre de 2006

Primeras lluvias

Por fin ha llegado el mal tiempo, después de muchos anuncios.

Ayer al caer la tarde, las enormes nubes que se habían ido levantando durante todo el día se juntaron y dejaron caer una lluvia suave. A lo lejos, en las montañas, un cielo mucho más oscuro dejaba adivinar aguaceros más fuertes.

La noche ha sido fresca, y esta mañana la ciudad se ha levantado con un agradable aroma a húmedo.






Por la mañana
claros entre las nubes
y algunos charcos.



El cuadro es obra del pintor valenciano Rafael Daroca. Sus pinturas se caracterizan por un denso cromatismo con el capta los matices y la luz del paisaje mediterráneo. En palabras de Francisco Agramunt, de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, "Daroca prefiere los paisajes machadianos, con poca carne y mucho espíritu. O acaso, puede afirmarse que es el espíritu del pintor el que se retrata al plasmar estas tierras yermas y desheredadas de su terruño o las soledad de las dunas del Saler o la tranquilidad de la Albufera."

Rafael tiene su estudio en Xàtiva, su ciudad natal, donde reside tras haber pasado una larga temporada en París.


Por: Osvid | Haibun | Comentarios (10) | Referencias (0)


Domingo, 10 de septiembre de 2006

En invierno

haikus de Manuel Sánchez



El verano es invierno en el hemisferio sur, y viceversa. Por eso, por que los que estamos en el norte siempre tenemos la equivocada sensación de tener razón, me sorprendió leer ahora cuando el verano toca a su fin, estos haikus que Manuel Sánchez nos envía desde La Plata, en Argentina.

Preguntado por cómo llegó hasta el haiku y qué representa para él, Manuel nos responde de este modo.



"Empecé a leer haikus hace aproximadamente dos años aunque recién ahora comencé a leerlos con mayor asiduidad y atención, producto seguramente de mis primeras incursiones en la práctica de la meditación y las lecturas budistas.

Lo que me gusta del haiku es su simpleza y poder de síntesis, despojándose de toda intención y enfocándose solamente en la descripción de un momento. De esta manera la belleza de la escena emerge lo más pura posible, sin condicionamientos externos."




La definición que nos da Manuel resulta muy precisa, y pone de relieve lo que realmente debemos buscar en el haiku. La siguiente colección, marcada por el signo del invierno, del tiempo desapacible, de la lluvia y del frío es un buen ejemplo de ello.


Tarde invernal.
El campo no es tan grande
para el viento.


Puestos en fila,
los árboles parecen
bajar la sierra.


¡Festín sorpresa!
Dos pájaros revisan
pasto cortado.


Tres mariposas
volando entre las ramas.
Una se aleja.


¡Cúantos pájaros
habitando el árbol!
Hubo un ruido.


Día de lluvia.
El verde del árbol
no es el mismo.


Paró la lluvia;
el sendero empapado
hasta la casa.


Llamas de velas:
del viento de afuera
¡qué poco saben!


Noche de frío;
el agua en el fuego
aún no hierve.


¡Qué satisfacción!
Un leño de los grandes
empieza a arder.


Noche de julio.
El molino se queja
del viento frío.


Por: Osvid | Selecciones de haiku | Comentarios (22) | Referencias (0)