"Donde haya hombres
habrá moscas, y habrá
Budas también."
Kobayashi Issa


Miércoles, 18 de enero de 2006
Lo primero es lo primero, y lo primero es felicitaros sinceramente este nuevo año a todos los que seguís esta página. Y lo segundo, y no menos importante, disculparme por mi ausencia durante ¡más de un mes! Me he visto obligado a dedicar demasiado tiempo a lo urgente (trabajo, trabajo, trabajo) y demasiado poco a lo importante.

Así, decidí aprovechar mi semana de vacaciones en enero para viajar hasta el Bierzo, al oeste de la provincia de León, en la linde con Galicia.
Al sur de Ponferrada se eleva una de las regiones más sorprendentes y desconocidas de España, los Montes Aquilanos. Es ésta una tierra antigua, habitada ya cuando llegaron los romanos para extraer el oro de Las Médulas. Una estrecha carretera nos adentra a través de estos valles: castaños y robles pueblan las laderas mientras nos acercamos a los picos nevados. Al final, y tras tan solo veinte kilómetros que parecen muchos más, llegamos a Peñalba de Santiago.
Peñalba es apenas un racimo de casas colgadas del promontorio de mármol que da nombre al pueblo, pero alberga una de las joyas del arte mozárabe, la iglesia de Santiago, único resto del monasterio que en este lugar fundara San Genadio en el siglo X.

Alta Peñalba,
está el cielo tan cerca
pero tan lejos.
A los pies de Peñalba se abren los valles del Silencio y del Friguera, parajes de una soledad casi mística en cuya búsqueda venían hace más de mil años monjes y eremitas.
San Genadio, que a la sazón era obispo de Astorga, se retiraba a menudo a estas alturas -aún hoy puede encontrarse la cueva que utilizaba como refugio- y fue él quien dio nombre al valle.
Cuenta la leyenda que el rumor del arroyo cercano molestaba al santo en su meditación. Éste perdió al final su calma y le gritó ¡silencio! al agua.
Y el agua calló.
Baja el arroyo
alegre aunque molesto,
¡silencio, dije!
Por: Osvid | Haibun | Comentarios (1) | Referencias (0)